“Totalmente favorable. La atención recibida, inmejorable. Ha sido una auténtica suerte encontrar a este gran equipo: amabilidad, sinceridad absoluta y una empatía espectacular.”
Si una enfermedad o una lesión te impide seguir trabajando, puedes tener derecho a una pensión. Te lo explicamos claro y sin tecnicismos: qué es, qué grados existen y cómo se solicita.
Es una pensión que reconoce la Seguridad Social cuando, por una enfermedad o un accidente, ya no puedes desempeñar tu trabajo habitual —o ningún trabajo— de forma duradera. No depende de la voluntad de tu empresa ni de tu antigüedad: depende de tu estado de salud y de cómo limita tu capacidad para trabajar.
Lo más importante que debes saber: aunque el INSS te la deniegue al principio, en muchos casos se acaba consiguiendo por vía judicial. Por eso conviene que un abogado revise tu caso antes de dar nada por perdido.
Estudiamos tu situación, te decimos con honestidad qué opciones tienes y nos encargamos de todo el procedimiento, de principio a fin.
Desde que decides solicitar tu incapacidad hasta que se resuelve. En cada paso te acompañamos.
Recopilamos y ordenamos tus informes médicos para demostrar con claridad cómo te afecta tu enfermedad o lesión.
Tramitamos la solicitud ante el INSS con toda la documentación preparada, evitando errores que retrasen tu expediente.
El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) revisa tu caso y propone si se te reconoce la incapacidad y en qué grado.
No es el final del camino: presentamos reclamación y, si hace falta, llevamos tu caso al Juzgado de lo Social, donde se reconocen muchas incapacidades.
Cada grado tiene requisitos distintos, prestaciones distintas y un procedimiento específico. Estudiamos tu caso para identificar el que corresponde.
Causan al trabajador una disminución igual o superior al 33% en el rendimiento para su trabajo habitual.
Incapacita al trabajador para la realización de su profesión habitual, aunque puede ejercer otra.
Inhabilita al trabajador para cualquier profesión u oficio, no solo la habitual.
Cuando el trabajador necesita asistencia de una tercera persona para los actos esenciales y elementales de la vida.
Lesiones, deformidades o mutilaciones que suponen una disminución de la integridad física del trabajador, causadas por enfermedades profesionales o accidentes de trabajo, pero que no alcanzan el grado de incapacidad permanente. Llevan aparejada una indemnización a tanto alzado reconocida por la Seguridad Social.
Valoraciones de personas que han confiado su caso a nuestro despacho, publicadas en Google.
“Totalmente favorable. La atención recibida, inmejorable. Ha sido una auténtica suerte encontrar a este gran equipo: amabilidad, sinceridad absoluta y una empatía espectacular.”
“Un bufete muy profesional. Estoy muy satisfecho con su trabajo, sin duda lo recomiendo.”
“Una maravilla en cuanto a atención. Me ayudaron muchísimo. Gracias al equipo por todo.”